COMO ESTOY EDIFICANDO
Versículo clave: 1Corintios 3: 10 – 11 “Por la gracia que
Dios me dio, yo eche los cimientos como un experto en construcción. Ahora otros
edifican encima , pero cualquiera que edifique sobre este fundamento tiene que
tener mucho cuidado. Pues nadie puede poner un fundamento distinto del que ya
tenemos, que es Jesucristo.”
Fundamento: es el principio o cimiento sobre el que se apoya y se desarrolla una cosa. Parte
de un edificio que queda enterrada y sostiene toda la construcción.
Como templo del Espíritu Santo, nuestro cimiento o fundamento
es Cristo. Quien sostiene todo lo que construyamos. Un templo esta constituido
por paredes, pisos, techo, puertas y ventanas.
Cada parte de la construcción representa un área de nuestra
vida. Mi caminar espiritual, mi economía, mi vocación, mi servicio al señor, mi
salud, mi relación con otras personas, incluyendo mi familia, mis amigos, y
aquellos con quien estoy involucrado en la iglesia y el trabajo.
El fundamento que debemos tener es Jesucristo, pero que
significa esto, que la base y los principios sobre los cuales edifico cada área
de mi vida están soportados en la palabra de Dios, por que Jesús es la palabra.
Esto quiere decir que los conceptos familiares, económicos,
espirituales, de servicio, los tomo de los conceptos de cristo, y según su
perspectiva. No de lo que la sicología, la sociología y las reglas de buena
conducta. No es el fundamento del mundo.
Pregunto de donde
estoy tomando los concepto con que estoy edificando mi vida?
Cuando estoy frente a una situación o pasando por una
circunstancia difícil o fácil, de donde estoy tomando los argumentos que
sustentan mis decisiones.
Y esto es muy fácil de identificar, solo basta con que nos
acordemos en lo primero que pensamos cuando nos vemos en cualquier situación, y
eso que pensamos de primero es lo que esta fundamentando nuestras decisiones.
Nuestro fundamento es Cristo, no hay otro fundamento, por lo
tanto son sus principios y sus enseñanzas las que deben fundamentar nuestras
decisiones en cada momento o circunstancia que vivimos. Sus promesas son
nuestra esperanza.
Cuando edificamos nuestra vida lo hacemos tomando su palabra
y aplicamos sus principios a nuestro diario vivir de esta manera es que
comenzamos a levantar paredes y a colocar puertas y ventanas a nuestra vida.
Es aquí donde su palabra se convierta en esa lumbrera a ese
camino que debemos transitar en la vida, y en la lámpara a nuestros pies. La
palabra de Dios es el alimento que nos da vida. Cuando hacemos uso de su
palabra encada area de nuestra vida estamos sobre edificando con material de
oro.
de igual manera así el fundamento sea
Cristo, si edificamos sobre la confianza en el dinero, el hombre o las
estructuras y sistemas que el hombre ha creado y mantenido, entonces también se
pierde la esencia de la verdad lo cual terminara siendo descubierto tarde o
temprano, pues nada puede soportar el peso de la gloria de Dios sino es por Su
mismo poder y gracia.
DOS PREGUNTAS, COMO Y CON QUE ESTOY
EDIFICANDO.
Versículo clave: Juan 10: 1-5, 14: Les digo la verdad, el que
trepa por la pared de un redil a escondidas en lugar de entrar por la puerta,
con toda seguridad es un ladrón y un bandido. Pero el que entra por la puerta
es el pastor de las ovejas. El portero le abre la perta, y las ovejas reconocen
la voz del pastor y se le acercan. El llama a cada una de sus ovejas por su
nombre y las lleva fuera del redil. Una vez reunido su propio rebaño camina
delante de las ovejas y ellas lo siguen porque conocen su voz. Nunca seguirán a
un desconocido, al contrario huirán de el porque no conocen su voz.
14: “Yo soy el buen pastor, conozco a mis ovejas, y ellas me
conocen a mi.
Para saber como edificamos primero debemos saber como
operamos, como fuimos creados, y encontramos que tenemos una manera muy
particular de operar, fuimos creados para actuar por fe, esto quiere decir que
primero escuchamos, luego creemos y posteriormente actuamos.
Recordemos que la fe viene por el oír. Entonces aquí viene la
pregunta clave a quien estoy escuchando. Por que a quien escuche va determinar
mi actuar. Pero que dice la palabra de Dios de a quien es que escuchamos. Su
palabra dice que nunca seguirán a un desconocido. Lo que quiere decir que escuchamos
o seguimos a los conocidos.
Abramos un paréntesis aquí y repasemos algo, existen dos
reinos el reinos de las tinieblas y el reino de Dios y ambos operan de forma
diferente y diría que de forma totalmente opuestas.
En el reino de las tinieblas humillarse es perder, rebajarse,
en el reino de Dios humillarse es ganar es buscar ser exaltado por Dios, en el
reino de las tinieblas para tener debo retener guardar, en el reino de Dios
para tener debo dar. Y así muchas otras cosas.
Entonces fijemos nos bien lo que dice la Palabra , no seguimos a
desconocidos, como se identifica a un desconocido, en el reino de las tinieblas.
Un desconocido es aquel que nunca hemos visto, que no conocemos o no
identificamos. Ósea es nuestro sentido de la vista quien define si es conocido o
es un desconocido.
En el reino de los cielos
es la voz y mas que la voz las palabras que nos dicen las que nos
definen quien es un desconocido o un conocido. Cuando nos encontramos con
alguien que no habla las mismas palabras que hablamos nosotros esa persona se
convierte en un desconocido para nosotros. 1Juan 1:3
En el reino de Dios andamos por fe no por vista, nuestros
conocidos hablan el mismo lenguaje nuestro, el desconocer esto nos puede llevar
a escuchar a quien no es nuestro pastor.
Cuantas veces no henos
seguido el consejo de alguien, que nos dice que hacer frente a una situación y
después nos damos cuenta que no era el consejo correcto, pero que escúchanos
por el simple hecho de conocer a esa persona de acuerdo a como conoce el mundo.
Entonces la pregunta es a quien estamos escuchando a
conocidos de acuerdo al mundo y desconocidos de acuerdo al reino de Dios. O a
conocidos de acuerdo al reino de Dios. Cuando escuchamos a los que el mundo
determina conocidos, la voz de Jesús se
convierte en un desconocido para nosotros.
Por que Jesús dijo “Mas al extraño no seguirán, sino huirán
de el, porque no conocen la voz de los extraños”.
Para edificar nuestra vida sobre el fundamento que es Cristo,
debemos aprender a escuchar la voz de Dios, y seguirla. En su palabra esta todo
lo que debemos hacer para sobre edificar cada una de las areas de nuestra vida.
Dios nos habla todos los días, escuchemos su voz y sigámosle
para edificar nuestro templo de acuerdo a su palabra y llegar a la unidad de la
fe y del conocimiento del hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la
estatura de la plenitud de Cristo.
Comencemos por crear hábitos que nos permitan tener mayor
intimidad con Dios, necesitamos tener un tiempo exclusivo para Jesús todos los días,
necesitamos tiempo a solas con Dios con su palabra, conocer sus planes y las
estrategias que ya el estableció para que logremos los propósitos de el en
nuestra vida.
Necesitamos tiempo de adoración y de contemplar su hermosura
tiempo para buscar su rostro y atraer su gloria. Es Dios quien tiene los planos
de nuestro edificio, y solo lo podemos conocer en la intimidad con Jesús.
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