EN CRISTO O EN ADAN
EN CRISTO O EN ADAN
Génesis 3: 17- 19 Y al hombre le dijo: «Dado
que hiciste caso a tu esposa y comiste del fruto del árbol del que te ordené
que no comieras, la tierra es maldita por tu culpa. Toda tu vida lucharás para
poder vivir de ella. Te producirá espinos y cardos, aunque comerás de sus
granos. Con el sudor de tu frente obtendrás alimento para comer hasta que
vuelvas a la tierra de la que fuiste formado. Pues fuiste hecho del polvo, y al
polvo volverás».
Mateo 6: 31- 33 31»Así que no se
preocupen por todo eso diciendo: “¿Qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿qué ropa
nos pondremos?”. Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su
Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. Busquen el reino de Dios, por
encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que
necesiten.”
Existen dos maneras de vivir en
esta tierra o de ser productivos, y están determinadas por la posición en que
nos encontremos. Hay dos hombres que definen nuestra identidad, Adán y Cristo,
la palabra dice: 1 Corintios 15:45 “Las Escrituras nos dicen: «El primer
hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente», pero el último Adán —es decir,
Cristo— es un Espíritu que da vida.”
En Adán todo se obtiene por
esfuerzo propio, no hay igualdad si queremos obtener éxito debemos ser mejores
que nuestro prójimo, para ser productivos debemos tener mejores recursos que
los demás, no se piensa en el otro todo está centrado en lo que yo pueda
lograr, nuestra trabajo está centrado en el yo.
En Adán vivimos en medio de la incertidumbre,
no tenemos esperanza, nuestros planes están fundamentados en nuestra propia
sabiduría, nuestro tesoro son nuestras posesiones, las riquezas se convierten
en nuestro señor. Vivimos buscando posición, y posesiones, ya que el de cada
quien está determinado por la posición que tengas en la sociedad, y por las
riquezas que poseas.
Las relaciones están
fundamentadas en lo que te puedan dar para ganar posición y prestigio, las
buscamos para alcanzar nuestros objetivos sin importar el de los demás. El
objetivo siempre es buscar la propia satisfacción.
En Adán el destino, la asignación
y el proceso es establecido por el hombre, su fortaleza está en su intelecto,
los que más títulos poseen, tienen mayores probabilidades de alcanzar el
éxito. Sus fuerzas dependen de que tanto
conocimiento posea, el orgullo y la arrogancia es su gran motivador día a día.
Cuando te mueves en Adán tu
confianza está en la fuerza del hombre, tu pan diario es el afán y la ansiedad,
tu mente está en el futuro o en el pasado, siempre ausente del presente, no
disfrutas de la creación no la puedes observar. Tu mente está ocupada en
deleitarse en las pasiones sexuales, el deseo de poseer todo lo que agrada y el
orgullo de poseer riquezas.
En Adán eres guiado por la
naturaleza pecaminosa por lo tanto los pensamientos están en las cosas
pecaminosas, la naturaleza pecaminosa desea hacer el mal, y sus frutos son:
inmoralidad sexual, impureza, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición
egoísta, envidias, discordias y divisiones.
En Adán no puedes agradar a Dios,
pues su naturaleza es enemiga de Dios, y su destino es la muerte.
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