EN CRISTO O EN ADAN , PARTE 2


EN CRISTO O EN ADAN , PARTE 2

En Cristo

Mateo 6: 31- 33 31»Así que no se preocupen por todo eso diciendo: “¿Qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿qué ropa nos pondremos?”. Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. Busquen el reino de Dios, por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.”
En Cristo todo cambia, porque Cristo lo llena todo en todo, nuestras prioridades son ordenadas ya nuestra mente no está ocupada en como suplimos nuestras necesidades, en Cristo tenemos un padre que conoce nuestras necesidades y suple todo lo que nos falta.
En Cristo entramos en el reposo de Dios, nuestra prioridad es buscar el reino de Dios y su justicia, nuestra mente esta puesta en las cosas del Espíritu, ahora somos guiados por el Espíritu Santo, tenemos paz y el gozo es una constante en nuestra vida.
En Cristo vamos de gloria en gloria y de victoria en victoria, todas las cosas  nos ayudan a lograr el propósito de Dios en nuestra vida, en Cristo nuestras fuerzas son renovadas, las dificultades del día a día solo ayudad a forjar nuestro carácter para agradar a Dios en todo lo que hacemos.
En Cristo el amor es el combustible que nos lleva alcanzar la visión de Dios, cada día caminamos de la mano de nuestro creador y padre, el temor ya no hace parte de nuestra vida, las preocupaciones son cosa del pasado, ahora todo lo podemos porque Cristo nos fortalece.
En Cristo el dar es un deleite, sabemos que cuando damos más tenemos, porque hemos aprendido que dando es como se recibe, hemos aprendido que es mejor dar que recibir, en Cristo vivimos en abundancia de generosidad, paz, gozo, fe, dominio propio, nos enfrentamos al mundo con violencia porque sabemos que somos más que vencedores.
En Cristo Dios está de nuestro lado, la enfermedad, la escases, el dolor y la tristeza son derrotados, nuestros planes tienen éxito porque están en las manos de Dios.  Todo lo que hacemos prospera porque él bendice el trabajo de nuestras manos, nada nos falta porque Cristo es nuestro buen pastor.
En Cristo somos templo del Espíritu Santo y nos hacemos uno solo con él. Aunque pasemos por el fuego no nos quemaremos, ni las aguas nos ahogaran, no existe arma que pueda hacernos daño, y tenemos el poder de condenar toda lengua que se levante en juicio contra nosotros.
En Cristo estamos completos porque en él mora toda la plenitud de Dios en un cuerpo humano, él es la cabeza de todo gobernante y toda autoridad. En Cristo estamos sentados en lugares celestiales.


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